Reconexión

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“Este dios es un embajador del vacío, simplemente tomando un crédito para hacer su creación. Pero, ahora el dueño de ese potencial, el dueño real, exige retorno. Y ese retorno supera sí o sí la velocidad de este diseño”

A Casado

Estas palabras agitan algo muy profundo, inconsciente, en mí.

Este dios es como un empresario que toma un crédito para la fundación de su empresa de  creaciones. Por supuesto, un empresario muy veloz, pero empresario al fin de cuentas. En su propia creación de su propio diseño se  olvida que no es ni el diseñador y mucho menos el dueño del potencial, de ese capital.

Será el miedo, la culpa, no lo sé, pero tenemos que empezar a ver el diseño de este dios que nuestra cultura, sociedad, y el mismo inconciente colectivo nos ha inculcado acerca de la creación. Por supuesto, un diseño que tuvo el propósito de experimentar por separado aquello que está todo junto.

“Dios” separando lo que está unido? Si, siempre y cuando este referenciándome con el dueño de la existencia que es la no existencia, ese vacío que es anterior y dueño de la existencia.

Ahora, si mi referencia está dentro de la existencia,  ese “dios” o este diseño es adonde tengo que llegar, a donde tengo que unirme y por estar dentro de la existencia porque la creación está dentro de la misma no es más que una ilusión o un diseño. Pero fue necesario para poder experimentar la existencia, experimentar por separado nuestro origen en el que está todo junto.

Al principio es como que si nos gritaran: “sacrilegio”, “a la hoguera”. Sólo se trata de traspasar el miedo de la identidad personal de perder su apoyo en el  cuento de la creación y de las memorias colectivas, para conectar con el vacío.

Ya había gente que hablaba de esto y fueron los gnósticos, del año 50 DC en adelante y muchos fueron perseguidos por esto. Hoy nadie nos persigue, es sólo acceder a una lógica que nos propone un nuevo desafío: salir de los diseños o programas con todas sus creencias y reconectarnos con el origen de nuestra existencia: el vacío, la no existencia: dueña de toda la existencia.

Para este desafío necesitamos de una mente abstracta que informe nuestra mente concreta. Para la mente abstracta necesitamos un proceso exclusivamente personal donde asumimos que nuestra existencia viene del vacío, de la nada y no de la creación. Asumir  que somos ese vacío, ese 99,9999 % del cual  estamos hechos.

Hasta Pronto

Dolores

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