Parte 6: Destino Supremo. Darnos cuenta de nuestro origen.

57ebc6a230e0113af9ba352b72ea50d1Levantar los velos y darnos cuenta que somos divinos en el mundo.

Caminar el camino místico e integrar a nuestra realidad:

  • Despertar: Veo la vida con esperanza. Me doy cuenta que soy un ciudadano mucho mayor, lleno de conciencia y que soy parte de una vida mucha más grande conectada con todo.
  • Purificarnos: Sacar los velos y vivir de la sabiduría interior. Recobrar nuestra inocencia superior. Crear belleza en el mundo.
  • Iluminarnos: es la luz de la bendición que todo lo penetra y uno sigue siendo quien es en el mundo. Somos premiados con la luz que todo lo ilumina. Es un lugar extraordinario para todo.
  • Voces y visiones: me escucho con más de mis 5 sentidos. Veo diferentes imágenes, otros mundos, otras dimensiones. Veo e interactúo con realidades más grandes que nos muestran este don que todos tenemos.
  • Contemplar con un corazón puro
  • Introversión: entrar al silencio en oración de la contemplación. Ir hacia la vida interior junto con la luz interior y exterior.
  • Éxtasis: la presencia divina encuentra el cuerpo, la mente y las emociones preparados, limpios de obstáculos. Nos puede dar éxtasis, humor al recibir la luz. Es una felicidad elevada.
  • La noche oscura del alma: lo que sube tiene que bajar. Todo parece irse, esconderse. Acá uno enfrenta las sombras que surgen, que van apareciendo, que van quedando, y nos preparan para estar más disponibles al estado final. Somos rehechos en la profundidad, es una reestructuración profunda.
  • Unidad con la realidad: una sola luz. Uno con la Divinidad. Nada es imposible, es más, todo es posible. Somos un centro de poder para la vida, un centro de energía, un socio y un guía de la energía espiritual. Servimos para cambiar al mundo. Brillamos y hacemos que otros brillen. Somos un campo de fuerza. Vivimos momentos de trascendencia. Ya no somos semillas de Dios, sino que somos seres de Dios.

Todos estos son estadios de transformación que podemos vivir en la vida diaria. La esencia de este camino es el amor.

El amor es la cualidad suprema que subyace todos los estadios anteriores.

Es a través de la experiencia y prácticas del amor que viajamos al corazón de Dios y nos damos cuenta que buena es nuestra existencia humana.

Y así tenemos al capacidad de vivir todos los días como un ejercicio espiritual y nos transformamos en místicos cotidianos para cambiar el mundo.

J Houston

Hasta Pronto

Dolores

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